Érase una vez en Nápoles la costumbre del "café suspendido", es decir, pagado y dejado para quienes no podían permitírselo. A partir del 10 de diciembre (día de los derechos humanos), se invita a los clientes y cafés de toda Italia a retomar esta costumbre.
La idea es de la Rete del caffè Sospeso, un grupo de siete pequeños festivales que quieren difundir la cultura de la solidaridad.
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