La mezcla de café es una invención relativamente moderna de los tostadores de café, que la han utilizado para caracterizar su producción y, por tanto, su empresa. No es fácil para un tostador de café ofrecer una mezcla de calidad constante a lo largo del tiempo porque a menudo es difícil conseguir materia prima de alta calidad en grandes cantidades y, además, porque un "buen" café requiere una investigación constante, pruebas continuas con ensayos y degustaciones, y mucha meticulosidad.
Además, no basta con procurarse buenos cafés y mezclarlos para tener una buena mezcla: hay cafés que no se llevan bien entre sí, que no ligan, mientras que hay otros que añaden ciertas características y las convierten en defectos. Por ejemplo la acidez, que en pequeña medida es una característica de finura, si se vuelve excesiva por la presencia de dos cafés ácidos, molesta.
En definitiva, la mezcla de café debe ser equilibrada, con la cantidad justa de dulzor, aroma, acidez, sabor pleno, aroma y regusto persistente.