Una leyenda sobre el origen del café cuenta que Mahoma, un día que se sentía muy enfermo, fue ayudado por el arcángel Gabriel, que le trajo una poción enviada directamente por Alá. La bebida era tan oscura como la Santa Piedra Negra de La Meca, comúnmente llamada "qawa". Mahoma la bebió, revivió de repente y emprendió grandes hazañas.
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