El desayuno es uno de los momentos más importantes y preferidos de los italianos: tomarlo en el bar es un ritual, pero hacerlo bien es una obligación, por lo que hay que comprobar algunos parámetros para saber si te han servido el mejor producto, así que...
El capuchino perfecto debe tener:
Proporciones correctas:
el capuchino debe constar de 25 ml de café espresso y 100 ml de leche batida con vapor.
Leche fresca y café de primera:
la leche (de vaca) debe ser fresca y entera y conservarse en el frigorífico. El café debe ser una mezcla de un buen tostador.
No demasiado caliente:
la leche debe batirse a 55 grados para que esté caliente y no sea imbebible por estar "escaldada".
Aspecto inconfundible:
en el centro debe tener el "montículo" de crema de leche blanca; en los bordes se extiende el anillo de café color avellana. La espuma debe ser consistente y compacta y, sobre todo, no debe retraerse demasiado en el primer giro de la cuchara.
Aroma armonioso:
el aroma del café no debe prevalecer sobre el de la leche, y no debe ser demasiado amargo.
El brioche perfecto debe ser
Suficientemente grande:
su tamaño debe ser discreto y debe tener una superficie delicadamente dorada.
Bien dorado:
el interior de la masa debe tener "agujeros" grandes y claramente visibles.
Aroma:
un buen brioche debe emanar un intenso aroma a mantequilla fresca, levadura y ligera cocción.
Consistencia:
el primer bocado de un lado debe ser desmenuzable, mientras que la masa de la zona central debe ser blanda, casi deshaciéndose en la boca.
Sabor:
debe percibirse el sabor de la mantequilla, la levadura y cualquier ingrediente que se haya puesto en la masa (por ejemplo, vainilla o piel de cítricos). No debe ser demasiado amargo, lo que indicaría una cocción excesiva de los azúcares.