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El café es una de las cosas más comunes y, sin duda, uno de los placeres de la vida: por la mañana nada más levantarse, para desayunar, después de una mañana de trabajo o tras una copiosa comida... pero poca gente sabe que tomar o servir café conlleva pequeñas normas, y rituales, que pasan a formar parte de la tan tristemente célebre etiqueta. Esta "etiqueta del café" es un legado de tiempos pasados en los que cada gesto era importante y había que hacerlo y ponderarlo de la mejor manera posible. Hoy en día, estas convenciones apenas existen ya, por lo que sentimos "curiosidad" por saber cómo debe tomarse y servirse realmente nuestro café diario.

La primera regla, si se tienen invitados en casa, es servir el café no en la mesa, sino en una mesita en el salón, acompañándolo, si es posible, de un postre o pequeña repostería. También según la etiqueta, el café debe servirse utilizando un bonito servicio de porcelana con un platillo y un accesorio de platito, todo ello dispuesto en una elegante bandeja. También se debe preguntar al invitado si desea azúcar y en qué cantidad: está prohibido servir azúcar al gusto de cada uno. En cuanto a la dosis exacta de café, la etiqueta sugiere servirlo en tazas precalentadas llenas hasta los 2/3 de su capacidad. También es importante la elección de las cucharillas, que deben ser expresamente las del café moka, de tamaño más pequeño que las utilizadas para el té.

Los bebedores de café, por su parte, deben saber que el azúcar se remueve moviendo ligeramente la cucharilla de arriba abajo, y viceversa, y que el café se bebe llevando la taza a los labios con la mano derecha mientras se sujeta el platillo con la izquierda.

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